
El Gobierno de ZP ha aprobado por un voto de diferencia su paquete de medidas antidéficit público. Reducir el sueldo a los funcionarios y congelar las pensiones durante 2011 son las dos medidas estrella de este plan.
Resulta curioso que la crisis creada por los bancos la tengan que pagar estos dos colectivos y, mucho me temo, en un futuro, todos los demás eslabones débiles de la cadena social: es decir, parados, contratados temporales etc etc. De hecho, se oye run run de que se negocia una reforma laboral. Dos palabras que, así de juntitas, una detrás de la otra, nunca han deparado nada bueno para la clase trabajadora.
Resulta curioso que a esos mismos bancos que fueron los culpables de la crisis el Gobierno izquierdista y progre de ZP (jajajajajaja, perdón) les haya sancionado duramente con una lluvia de miles de millones de euros para que, los pobrecitos, cuadraran sus maltrechas cuentas. ¡¡¡¡Y vaya si las han cuadrado a la vista de los beneficios que la banca ha seguido ganando durante 2010!!!!!
Si a ese despropósito sumamos la errática política económica del gobierno anterior, sí sí el de el ínclito Aznar que puso todos los huevos en la cesta de la especulación-construcción hasta que la pobre cesta se partió por la mitad y el afán de ZP por convertir a los ciudadanos en perceptores de limosna pública en lugar de gestionar el estado, nos encontramos con lo que tenemos.
Y es que hay que recordar que el déficit no procede del sueldo de los funcionarios (gastos corrientes y molientes) ni de las pensiones (que es cuestión de la Caja de la Seguridad Social). Estamos hablando de que el gobierno ha derrohado dinero en cheques-bebe que no aportan nada a las familias en lugar de potenciar la red de escuelas infantiles, creando así servicios y empleo. Ha dilapidado recursos en ayudas para pagar los alquileres en lugar de gravar las viviendas vacías logrando así una mayor recaudación y/o aumentar el parque de pisos en alquiler con la consiguiente bajada del precio de los mismos. Otro tanto cabe mencionar de la reducción de 400 euros en el IRPF (medida adoptada sin tener en cuenta el coste) o la aprobación de leyes como la de dependencia sin estudiar previamente el impacto económico de la misma.
Se ha gestionado mal y sin previsión y, tras una permanente campaña de desprestigio por parte de los medios de comunicación, ahora han encontrado en los funcionarios el chivo expiatorio perfecto. Los culpables de todos los males. Sin comentarios. (Sin comentarios si tenemos en cuenta que el estado español y el portugués son los que menos porcentaje de empleados públicos tienen de la UE) ¿De verdad es culpa de los funcionarios?
Y esto no ha hecho más que empezar. Miedo da lo que puede venir después.
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