2010/09/21

GOIAN BEGO


Joan zara eta umezurtz sentitzen gara.


Cada tarde
un viento huracanado
me estremece.
Son las sombras de todos los ancestros
y la línea final
de este viejo y siniestro Labordeta.
De mí no queda casi nada
y ellos, que se lo saben,
me asedian en las tardes de cierzo
como si nada quedara del recuerdo.
Se van. Nos vamos. Todos.
La esperanza se quedó arrinconada,
la libertad se tambalea
y todo lo que pensamos que un día llegaría
se ha quedado desierto en la memoria.
Tardes de fábula dorada
muertas en el secuestro de los días.

Eskerrik asko egindakoagatik. Bihotzez

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