2010/11/17

Ruptura alavesa


Todo parece apuntar que el Gobierno que EAJ-PNV y EA mantienen en Araba tiene las horas contadas y que, al igual que pasó con Aralar hace un año, Xabier Aguirre cesará a los dos diputados de Eusko Alkartasuna si esta formación presenta enmiendas parciales a las cuentas para 2011.
Resulta curioso ver cómo desde EAJ se acusa a EA de buscar una disculpa para irse del Gobierno, según dicen, por puro interés electoral y para seguir con su acercamiento a la Izquierda Abertzale ilegalizada. Resulta curioso, sobre todo, porque si se tratara de eso, excusas para irse han tenido suficientes desde hace unos meses, en los que han mediado graves acusaciones de corrupción y espionaje a altos cargos alaveses del PNV incluido el teniente de diputado general que tuvo que dejar su cargo. Acusaciones que, por supuesto, habrá que esperar si acaban en culpabilidad o en inocencia y ante las cuales, o más bien a pesar de las cuales, EA ha mantenido su acuerdo de Gobierno.
Resulta curioso, además, que se hable de búsqueda de excusas, cuando hace ya un año, concretamente cuando EAJ expulsó a Aralar por motivos similares, Eusko Alkartasuna ya advirtió de que no aprobaría en lo sucesivo nuevos presupuestos si no se introducían cambios fiscales para subir los impuestos a las rentas más altas y a las empresas.
Y resulta curioso, además, que desde EAJ se hable de “simple búsqueda de excusas por interés electoral” cuando las divergencias entre ambas formaciones en materia fiscal no son flor de un día, sino que han sido, tradicionalmente, motivo de enfrentamientos en las Diputaciones. Un vistazo a la hemeroteca o, simplemente, el uso de la propia memoria, nos lleva a las desavenencias que EA y EAJ tuvieron en Gipuzkoa entorno al Impuesto de Sociedades, por poner un sencillo ejemplo, cuando EA y la oposición obligaron a EAJ-PNV a subir dicho impuesto en ese territorio.
Pero si hay algo realmente curioso es que el propio Aguirre, no hace tanto, propuso públicamente la necesidad de incrementar los impuestos a las rentas más altas y, como él mismo ha reconocido, no ha tenido apoyo dentro de su propio partido para sacar adelante esa iniciativa. Por todo ello resulta curiosa la actitud del diputado general de Álava ante su socio de gobierno.
No es menos curiosa la actitud de EA que, realizando un ejercicio de equilibrismo político sin precedentes aprueba las cuentas en el Consejo de Gobierno y condiciona ese apoyo a que esas mismas cuentas sean retocadas posteriormente en el trámite parlamentario. A eso se llama rizar el rizo.
Y también resulta curioso que EA pretender lanzar una especie de órdago a su socio de gobierno sabiendo que la diferencia de fuerzas es determinante (EAJ tiene 14 junteros y EA tan sólo 2). Es más, si tan insalvables son esas diferencias ¿por qué embarcarse en un gobierno de coalición que va a acabar como el rosario de la aurora? ¿No sería más lógico permanecer en la oposición y hacer presión junto a otros grupos abertzales de izquierda como Aralar, ANV (integrados en el Grupo Mixto) e incluso junto con el juntero de EB?
Desde una perspectiva puramente abertzale y no partidista resulta lamentable que el tripartito, hasta la fecha el mejor ejemplo de gobierno de concentración abertzale realizado en Euskadi, termine siendo un desbarajuste en el que los socios vayan desfilando por la puerta de salida. Es lo que tiene jugar en un tablero político en el que las formaciones, además de situarse en el eje derecha-izquierda deben de situarse también en el eje abertzale-unionista, lo que obliga a realizar un permanente equilibrismo en el que uno ya no entiende casi nada.



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