2010/03/03

De contratos basura

Reconozco que a estas alturas de la película pocas cosas logran sorprenderme. Y menos en un mundo en el que prima el sálvese quien pueda y el que venga detrás que arree. En este contexto los últimos desmanes de la CEOE son sólo un capítulo más de la triste realidad económica en la que nos han metido por la fuerza y, de nuevo, sin consultar. A fin de cuentas, ¿qué pintamos en este juego?


Asisto ya sin estupor, pero sí con creciente cabreo, a las declaraciones y las ‘contradeclaraciones’ de unos y otros. El martes la patronal proponía un estupendo y magnífico (espero que se aprecie la mala leche) contrato para la inserción laboral de los jóvenes en el que, entre otros beneficios, figuraban la falta total y absoluta de indemnización por despido y la nula protección por desempleo. Con un par.


Un día después toca retractarse. Ahora dicen que sólo se trataba de “un ejemplo”, que no quieren contratos basura para los jóvenes (¿los hay de otro tipo?), sino buscar soluciones para que las nuevas generaciones (y no me refiero a las de la gaviota) encuentren un puesto de trabajo. Entenderíamos mal. Total, ¿qué sabemos nosotros?


Lo peor del caso es que esto se queda nuevamente en una mera anécdota, un episodio más que unos y otros aprovechan en su propio beneficio y sin ninguna intención real de buscar soluciones. Ya tenemos nuevo circo, una nueva excusa para salir en la tele. Así, parapetados unos detrás de otros esperan agazapados el deseado desliz ajeno para sumarse a la jauría y hacer campaña por sus intereses, que no los nuestros. Y el ciclo se repite una y otra vez... Si hoy es la patronal, mañana serán los sindicatos, el (des)gobierno, la oposición... Curioso baile, en el que no cambian ni los protagonistas ni la música.


Y mientras ellos danzan ante los micrófonos, los demás tenemos que lidiar con contratos basura (cuando, con algo de suerte, los hay), sueldos miserables, finiquitos con los que a duras penas podrías pagarte un café (de esto sabemos mucho los aquí firmantes), anuncios de jubilación a los 67, las largas colas en el Inem, los números rojos...


Menos mal que, como dicen en mi banco, hace tiempo que dejé de ser joven. El que no se consuela...

2 comentarios:

  1. Qué bien que nos vayamos animando a compartir reflexiones. Bienvenida Romualdiña

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  2. Algún día me tenía que estrenar ¿no?

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