
Por más que miro en la imagen no logro verme. No logro vernos. ¿Dónde estamos? ¿Dónde están los jóvenes que desean encontrar un trabajo digno para poder iniciar su propio camino vital? ¿Dónde los pensionistas que tienen que administrar con rigor hasta el último céntimo de sus ridículas pagas? ¿Dónde las madres solteras que no pueden pagar una guardería y tienen que recurrir a los abuelos para que cuiden a sus hijas? ¿Dónde los obreros que viven austeramente para pagar los estudios superiores de sus niños? ¿Dónde están los licenciados universitarios mileuristas que trabajan a destajo pensando que en algún momento le reconocerán su buen hacer laboral (ilusos)? ¿Dónde los millones de parados que tienen miedo del mañana….y del hoy? ¿Dónde los trabajadores que viven angustiados con la amenaza del despido, el ERE o la deslocalización que acabará haciendo que un ciudadano chino realice su trabajo por un sueldo ínfimo? ¿Dónde los agricultores y mecánicos? ¿Dónde los albañiles de piel curtida? ¿Dónde los empleados obligados a hacer horas extras por la cara?
Me van a perdonar pero es que no me veo. No veo a la gente que me rodea por ningún sitio. Cuando paseo por mi barrio, por mi ciudad, no veo gente así. Veo otra cosa. Muy distinta.
Debe ser que la Constitución que tengo en casa, esa que dice en uno de sus artículos que las Cortes Generales “representan al pueblo” es un ejemplar desfasado. Preguntaré a mi librero si es que ha salido una versión nueva, corregida y reducida, y no me he enterado.
Es que no puedo creer que de las 350 personas que nos representan en este Congreso supuestamente emanado de la voluntad popular sólo 8 (ERC-NABAI-BNG-IU-ICV) se opongan a la reforma laboral. (¿De verdad sólo somos el 2,2%?). ¿De verdad sólo el 2,2% de la población del estado se opone a que se rebajen las indemnizaciones por despido, se facilite a las empresas que no paguen los salarios fijados por convenios colectivos, se cofinancie el despido con dinero público, se fomenten las agencias privadas de colocación con ánimo de lucro y se permita la entrada de ETTs en sectores que hasta ahora tenían vetados?
¿Dónde está el pueblo? ¿Dónde estamos? Y, sobre todo: ¿A dónde vamos?
Me van a perdonar pero es que no me veo. No veo a la gente que me rodea por ningún sitio. Cuando paseo por mi barrio, por mi ciudad, no veo gente así. Veo otra cosa. Muy distinta.
Debe ser que la Constitución que tengo en casa, esa que dice en uno de sus artículos que las Cortes Generales “representan al pueblo” es un ejemplar desfasado. Preguntaré a mi librero si es que ha salido una versión nueva, corregida y reducida, y no me he enterado.
Es que no puedo creer que de las 350 personas que nos representan en este Congreso supuestamente emanado de la voluntad popular sólo 8 (ERC-NABAI-BNG-IU-ICV) se opongan a la reforma laboral. (¿De verdad sólo somos el 2,2%?). ¿De verdad sólo el 2,2% de la población del estado se opone a que se rebajen las indemnizaciones por despido, se facilite a las empresas que no paguen los salarios fijados por convenios colectivos, se cofinancie el despido con dinero público, se fomenten las agencias privadas de colocación con ánimo de lucro y se permita la entrada de ETTs en sectores que hasta ahora tenían vetados?
¿Dónde está el pueblo? ¿Dónde estamos? Y, sobre todo: ¿A dónde vamos?
Lo peor es que lo sigan llamando estado del bienestar. Lo peor es que da igual si emites tu voto o no y de qué color sea éste. Lo peor es que muchos ya se han tragado que esto es lo mejor que nos puede pasar. Lo peor es que aún no estamos en lo peor.
ResponderEliminarEs que los de la foto realmente tienen mucho bienestar y los demás, efectivamente, aún no estamos en lo peor
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarLo peor es que nos lo acabaremos creyendo. Yo los entiendo, unos tienen todo, otros pagan los platos rotos y otros están para vendernos la moto.
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